Plaza de Armas de Llanquihue
UBICACIÓN: Llanquihue, Región de los Lagos
AÑO: 2016 - 2017
SUPERFICIE: 9.200 m2
La ciudad de Llanquihue se ha construido históricamente en diálogo con el agua: primero con el río Maullín como corredor productivo y luego con el lago Llanquihue como paisaje identitario y soporte de la vida comunitaria. En este territorio, donde las pendientes suaves descienden hacia el borde lacustre y la ciudad convive con vistas abiertas, vientos húmedos y vegetación austral, la Plaza de Armas y la Avenida Vicente Pérez Rosales conforman un sistema de espacios públicos clave que articula la relación entre el centro urbano y el lago.
El diagnóstico identifica una problemática estructural: la presencia de la línea férrea, construida en 1911 y emplazada sobre un terraplén de aproximadamente 1,8 metros de altura, ha generado una ruptura física y visual entre la ciudad y el lago, interrumpiendo su histórica continuidad. A esto se suma el deterioro de la plaza, con mobiliario envejecido y pavimentos inconexos, y la fragmentación de la avenida, caracterizada por veredas estrechas, escasa sombra y una débil relación con el río Maullín, a pesar de su potencial como paseo urbano.
La propuesta reposiciona la plaza y la avenida como partes de un sistema cívico-paisajístico integrado. La Plaza de Armas se reestructura en tres terrazas de desniveles acotados que conectan el centro de la ciudad con el lago, restituyendo su relación visual y espacial. Se incorporan circulaciones claras, áreas de permanencia protegidas del viento, jardines con especies locales y una topografía accesible, configurando un espacio central capaz de acoger actividades comunitarias y uso cotidiano.
Por su parte, la Avenida Vicente Pérez Rosales se proyecta como un paseo continuo que reorganiza los flujos vehiculares y peatonales, amplía veredas, integra ciclovías e incorpora áreas para terrazas comerciales , de descanso y miradores hacia el lago. La operación principal consiste en restituir el borde lacustre como espacio público, mediante áreas de descanso, mobiliario adecuado y accesos al agua. El diseño paisajístico incorpora especies nativas, humedales ornamentales y franjas de amortiguación que responden al clima y a las dinámicas del lago, conformando un corredor verde que vincula el río con el interior de la ciudad.
La articulación entre plaza y avenida se consolida como un eje legible, seguro y accesible, que permite recuperar la experiencia de recorrer desde el centro hacia el lago de manera continua. El proyecto restituye la relación entre comunidad y paisaje, consolidando espacios públicos capaces de sostener la vida cotidiana, acoger actividades colectivas y poner en valor la identidad territorial de Llanquihue y la geografía del sur de Chile















