Casa Vaccaro
UBICACIÓN: San Francisco, Región de Valparaíso
AÑO: 2013
SUPERFICIE: 302 m2
El proyecto corresponde a una vivienda de uso familiar, emplazada en los faldeos de la cordillera de Los Andes, en el valle alto de San Francisco, a más de 1.500 metros sobre el nivel del mar. Su localización, en una ladera con exposición sur, enfrenta condiciones climáticas extremas, marcadas por fuertes contrastes térmicos entre verano e invierno, escasa radiación solar durante parte del año y una topografía abrupta que condiciona la implantación arquitectónica.
La propuesta surge desde una lectura precisa del lugar, donde el paisaje, la orientación y las visuales se convierten en los principales ordenadores del proyecto. La vivienda se posiciona estratégicamente para maximizar las vistas hacia el valle y el curso del río San Francisco, así como hacia las cumbres de la cordillera, estableciendo una relación directa entre interior y paisaje. Hacia el sur, una fachada vidriada concentra las visuales de largo alcance, mientras que hacia el norte se incorporan vanos en doble altura que permiten el ingreso controlado de luz natural.
El proyecto se organiza en dos pabellones diferenciados, unidos por un corredor longitudinal que cumple un rol climático y funcional. El pabellón oriente alberga los dormitorios, áreas de estar familiar y servicios, aprovechando la doble altura de los recintos para incorporar altillos que funcionan como miradores interiores y permiten una mejor captación de luz invernal. El pabellón poniente se plantea como un gran espacio de planta libre, concebido como lugar de encuentro y vida común, donde se concentran las actividades sociales y familiares.
La materialidad se resuelve íntegramente en madera de pino estructural, utilizada tanto en la estructura como en cerramientos y revestimientos, reforzando una lógica constructiva coherente con el entorno y con las condiciones térmicas del lugar. Las cubiertas, con una pendiente mínima y estructuradas con cerchas de gran altura, permiten la acumulación de nieve durante el invierno, utilizándola como aislamiento térmico natural. El escurrimiento se produce mediante canaletas abiertas integradas a las fachadas, visibles como parte del lenguaje arquitectónico.
En conjunto, el proyecto propone una arquitectura austera y precisa, que se adapta al territorio sin imponer una forma ajena, articulando paisaje, clima y programa en una vivienda-refugio que hace del habitar en altura una experiencia íntima, contenida y profundamente vinculada al entorno andino.





















